Inicio » La Facultad » Antiguo profesorado

Antiguo profesorado

De Miguel Díaz, Mario

Currículum breve:

Entre las presencias significativas que han habitado en las aulas de nuestra Facultad, el profesor Mario de Miguel Díaz sin duda ocupa un puesto de honor. En reconocimiento a su trayectoria académica, el 13 de Junio de 2014 tuvo lugar un acto de homenaje presidido por la Consejera de Educación del Principado de Asturias Dª Ana González Rodríguez en el que participo una representación significativa de la comunidad educativa del Principado de Asturias.

A través de este enlace podéis acceder al vídeo de la conferencia.

En esa ocasión, su compañero el Catedrático de Didáctica y Organización Escolar, D. José Luis San Fabian Maroto, se encargo de elaborar y leer la siguiente glosa a su trayectoria.

Saludo a la Sra. Consejera de Educación, Dª. Ana González Rodríguez, a la que agradezco sinceramente su presencia en este acto, pues representa institucionalmente la máxima autoridad en el ámbito de la Educación en Asturias, Comunidad en la que Mario de Miguel, por decisión propia, ha desempeñado mayormente su trabajo. Supongo, Sra. Consejera, que no es infrecuente su asistencia a actos de jubilación, o sea de reconocimiento, de maestros y maestras por su servicio prestado a la educación. Considere que éste es un acto de reconocimiento también a un maestro, título ejercido por Mario, sin duda el mejor título que puede darse a una persona cuya vida profesional ha dedicado durante más de 50 años a las diferentes etapas de nuestro sistema educativo.

Te saludo Mario y, en primer lugar, te doy las gracias por habernos consentido organizar este acto. Como puedes observar no ha sido un capricho de los promotores de la idea, sino una necesidad sentida y compartida con muchas otras personas, de las que aquí solo tienes una muestra.

Saludo a quienes habéis venido a acompañar a Mario de Miguel, de dentro y fuera de Asturias. Todos hemos tenido la suerte de conocer a Mario y gracias a él conocernos muchos de nosotros. Quienes estamos aquí tenemos una cosa en común: hemos acompañado a Mario en algún trayecto de su recorrido profesional y personal, unos más, otros menos tiempo.

Este acto de reconocimiento ha sido organizado por un grupo de exalumnos-colegas de Mario (Roser, Julián, Marisa, Riaño, Nieves Tejón y yo mismo). Asumimos, pues, los aciertos y también los desaciertos del mismo. Pero no teníamos duda de que la oportunidad y necesidad de hacer este acto estaba en la cabeza de muchas personas. Quizás al que menos gracia le hizo, cuando se lo planteamos, fue al propio Mario.

Así pues, un poco abrumado, ejecuto este encargo que me han hecho mis colegas de glosar la trayectoria de Mario de Miguel, una trayectoria larga e intensa. Pero no os alarméis, mi glosa será breve y espero que leve.

Aunque el ciclo vital humano es insignificante, temporalmente hablando, si se compara con los ciclos geológicos o astronómicos, sin embargo, cualquier vida humana resulta igualmente inabarcable. El intento por resumirla o comprenderla está condenado a la imparcialidad, a la selección de episodios o retazos que juntamos para crear un cuadro que es solo una representación vaga de la realidad. Todos estamos hechos de la misma materia, pero no hay dos cuadros iguales. Lo difícil es elegir las pinceladas que nos identifican y nos hacen diferentes a otros congéneres. Si abstraemos y sintetizamos, las diferencias se desdibujan y se pierde la idiosincrasia. Si se describe en detalle corremos el riesgo de perdernos en lo anodino y olvidar lo importante. Entonces, ¿qué método elegir? Ahora sí que la he hecho buena. Me pongo a escribir sobre Mario de Miguel y dudo sobre el método a seguir… Debería consultarle, una vez más, pero si le pregunto qué método usar, a ocho días de este acto, cuando escribía este texto, no sé qué me hubiera dicho, pues además de metodólogo Mario es también metódico. ¿Qué hubiera pensado de su alumno-colega? ¿Y si me manda repasar la asignatura de métodos de investigación?... Así que nada, tiro para adelante, y, con permiso, dejaré correr la pluma, como dice el poeta Eduardo Carpio:

"Dejaré correr la pluma, dándole forma a la esencia y sean mi complacencia el devenir y su espuma"

Glosar es poner palabras a lo que ya se dicho o ya está hecho, es un ejercicio desde la Memoria, pero no para repetir sino para recrear. Hace poco leía en la Nueva España un aforismo del escritor J.L. García Martín: "a la memoria le gusta la autoficción: olvida, retoca, recrea para hacer interesante la trivial sucesión de los días". Es cierto, la memoria es lábil, inconscientemente selectiva y engañosa, pero gracias a ella recordamos que estamos vivos, nos reconocemos, nos volvemos a encontrar con nosotros mismos y con otros. Este es un Acto de Reconocimiento a Mario de Miguel; pero reconocer no es solo rememorar, es también recrear, celebrar, volver a encontrarnos. Por eso os hemos convocado aquí hoy, para celebrar toda una vida comprometida con la educación.

Cuando llegué a Oviedo, a finales de 1982, siendo Rector Teodoro López Cuesta, me encontré con una facultad, la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación, en construcción, no del edificio pues siempre hemos ocupado los edificios que dejaban otros, sino del claustro de profesores y de los estudios de Pedagogía, ¿acaso no son éstas las dos cosas que definen una facultad? Entonces ya estaban manos a la obra Pilar Palop, Aida Terrón, César Cascante, Josechu Arrieta, Roser Calaf… y el propio Mario de Miguel, primero desde el ICE y después desde la propia facultad. Tras obtener la plaza de Profesor Adjunto, ejerció como secretario del equipo decanal, siendo Gustavo Bueno decano. Tres años más tarde Mario obtiene la Cátedra y Pilar Palop es elegida decana, iniciándose un difícil pero necesario distanciamiento de la Filosofía. ¡Qué buenos cimientos¡ ¡y qué dos pilares¡: Pilar Palop y Mario de Miguel, la Teoría Educativa y el Método de Investigación. ¡Dos excelentes cabezas, tan diferentes y complementarias¡

Mario, desde el principio se comprometió con la renovación de la Universidad, formando parte de la corriente "Alternativa Universitaria" (Marcos Vallaure, Agüera, Paz de Andrés, Sánchez Lazo, Pulgar…), corriente que desempeñó un papel decisivo en la elaboración de los Estatutos de la Universidad.

Pero claro, cuando yo llegué a Oviedo, Mario ya había recorrido casi todo el sistema escolar: Maestro de Enseñanza Primaria (1960), Inspector Técnico de Educación (1968), Profesor Adjunto de Universidad (1978)… Esto le dará una visión global de los problemas del sistema educativo, incluida la educación secundaria, etapa en la que si bien no ejerció como profesor conocía perfectamente, como lo demuestran algunos de sus mejores trabajos, algo a lo que sin duda contribuyó María Riestra, su mujer, persona dedicada también a la educación, como profesora de Instituto, hasta fechas recientes.

Sacó sus estudios universitarios de Maestro y de Pedagogía, en aquella época del tardofranquismo, como muchos otros alumnos procedentes de hogares modestos, con becas del P.I.O. (Patronato de Igualdad de Oportunidades).

Tras estudiar Magisterio en la Escuela "Padre Feijoo" de Oviedo, ubicada en la C/Uría, ejerce como maestro a principios de los años 60 en varias escuelas asturianas: como la Escuela Nacional de Niños de la Argañosa o la Venta en Langreo. Con una licencia, realiza los estudios de Pedagogía en la U. Complutense y en 1967 obtiene la plaza de Inspector de Educación con destino en Madrid. Tras 3 años entre Alcobendas y Somosierra (entonces había pocos inspectores y tenían a cargo zonas muy extensas), se traslada a la Inspección de Asturias que desempeña 2 años más, en la zona de Vegadeo, los Oscos, Taramundi, y todo el Valle del Nalón que recorría en su 2 CV desde Langreo a Caso. Conoció de cerca la escuela del medio rural y sus corregidores. Participaba en la organización de los "Centros de Colaboración Pedagógica", reuniones de maestros por zonas donde se hacían propuestas pedagógicas e intercambio de experiencias entre el profesorado (en pro de la actualización que exigía la LGE). Ya en el ICE, en comisión de servicios (1972-80), y a la vez que realiza su tesis, se dedicará de lleno a una de sus grandes pasiones: la formación del profesorado, gestionado e impartiendo cursos y especialidades docentes.

Mario podía haberse quedado en otras universidades, algo que seguramente habría beneficiado su carrera profesional y aportado un prestigio aún mayor, o por lo menos de forma más rápida, pero decidió volver a su tierra, Asturias, para contribuir desde aquí a mejorar la educación. De sus 51 años de servicio, 40 los prestó en la Universidad de Oviedo.

Estando dedicado a la universidad, nunca ha dejado de mirar hacia las escuelas y los maestros, persuadido de que el sistema educativo es un sistema conectado. De hecho, una gran parte de sus investigaciones se han dirigido a analizar las relaciones entre las diferentes etapas educativas y en particular el paso de la educación secundaria a la terciaria. Entre sus estudios "clásicos" están: Preescolarización y Rendimiento Académico. Un estudio longitudinal de las variables psicológicas a lo largo de la E.G.B (1984); El acceso a los estudios universitarios (1988) El fracaso de los alumnos en los primeros cursos de nuestra Universidad (1989). Llevó a cabo diversas propuestas de investigación e innovación dirigidas al profesorado de diferentes niveles educativos: Investigación del profesor en el aula (1987); La evaluación del profesorado de secundaria (1992). Y uno de sus primeros artículos fue "El problema de la orientación escolar", publicado en Cuadernos para el Diálogo en 1969.

Ha dado cursos de formación del profesorado universitario en más de 20 universidades, además de la formación impartida desde el ICE. Desde aquí (1985-88), coordinó Seminarios Permanentes para iniciar a los profesores de Bachillerato en la reflexión sobre los procesos de enseñanza, la iniciación en la investigación científica y la elaboración de materiales didácticos aplicables al aula.

Fue asesor pedagógico del Colegio de E.G.B. "Baudilio Arce", centro piloto adscrito al ICE de la Universidad de Oviedo, desde 1977 a 1986, siendo ésta una de las etapas más gratificantes que recuerda.

Contribuyó a abrir en España líneas de investigación educativa muy potentes, aún hoy en plena actualidad. Por ejemplo, en 1979 diseñó un Programa de Educación Compensatoria, consciente de que una adecuada intervención en las primeras etapas multiplicaba el bienestar futuro de las personas. Hoy, 35 años después, la evaluación de las Competencias de la Población Adulta (pruebas PIAAC 2012) nos muestra que son más importantes los primeros años de escuela que los siguientes.

En esos años realiza trabajos sobre Educación precoz del niño sordo y la Situación de la Educación Especial en Asturias. Otras temáticas precoces que aborda son los Programas de estimulación de la lectura en el rendimiento académico (1980), o el Fomento de hábitos y valores educativos mediante la colaboración familia-escuela (1983)… esto hace más de 30 años.

Su Estudio sobre el desarrollo profesional del docente (1990-1992), proyecto de investigación en la acción con participación de profesorado de secundaria y universitario, obtuvo el Primer Premio en la convocatoria de Premios Nacionales de Investigaciones Educativas, estudio de referencia para conocer los procesos de reforma y cambio curricular en nuestro sistema educativo.

Buceó en profundidad en diferentes aguas, además de la Metodología de la Investigación, en la Orientación Escolar y Tutoría, la Educación Especial, el Psicodiagnóstico, la Organización Escolar, la Educación Social, la Educación Intercultural, la Formación del Profesorado, la Evaluación Institucional y de Programas... Publica en las principales revistas españolas de educación: Vida Escolar, Aula Abierta, Escuela Española, Bordón, Revista de Educación, Revista de Investigación Educativa… Sus publicaciones dejaban una estela que duraba años. Durante quince años ocupó el puesto 24 en la lista de los autores más citados en la Base de Datos INRECS Educación. Muchos de sus artículos siguen referenciándose hoy.

Un rasgo distintivo de su investigación es su carácter aplicado, dirigida a mejorar los programas, las estrategias docentes, la gestión académica o el impacto de los estudios, de aquí que una gran parte de ella pueda definirse como "investigación evaluativa".

Participa en planes de evaluación de las titulaciones universitarias desde 1995. Investiga la relación de los estudios universitarios con la inserción en el mundo profesional (en 1995). Construye un modelo para evaluar la Calidad de las Titulaciones Universitarias, elaborando una Guía Metodológica en el año 2001, que tendrá una gran difusión y utilización, siendo adoptada como modelo por las universidades españolas. En esta misma línea, y desde un enfoque más didáctico, explora uno de los temas centrales de la actual reforma universitaria en el marco del Espacio Europeo, las Modalidades de enseñanza centradas en el desarrollo de competencias (2004). Además de estos trabajos, muy conocidos y citados en la academia, ha hecho muchos otros, de menor impacto académico pero de gran incidencia en la mejora de su entorno próximo, algo que siempre consideró que forma parte del papel de la Universidad: contribuir al desarrollo local y regional. Por ejemplo, el Estudio sobre las Necesidades Educativas de las Cuencas Mineras. Alternativas a desarrollar por FUNDOMA, del cual sus patrocinadores, por motivos políticos, despreciaron las conclusiones, para terminar años más tarde poniendo en práctica las propuestas que el estudio hacía. Por desgracia, la política no siempre tolera bien las evaluaciones independientes. Otro encargo que dirigió durante ocho años fue la Evaluación de los Planes de Formación e Inserción Profesional del Principado de Asturias, gracias al cual la Universidad prestó eficientemente un servicio a la Administración Autonómica que en otras CC.AA. llevaban a cabo empresas privadas de forma mucho más gravosa. Otra etapa, desde 2002 a 2012, viene marcada por su colaboración con el Instituto Asturiano de Administración Pública "Adolfo Posada" (IAAP), en la cual realizó informes, asesoró y dirigió estudios desarrollados por el Servicio de Formación del Instituto, abriendo el Instituto a profesionales de la Pedagogía.

Inicialmente, yo pensaba hacer el recuento de proyectos competitivos de investigación, de programas de doctorado, de libros y capítulos publicados, de artículos en revistas indexadas, de becarios predoctorales a los que ha formado, de tesis doctorales que ha dirigido (casi la mitad han sido premio extraordinario de universidad) o de los Premios Nacionales a la investigación educativa que ha recibido… Pero prefiero no dar cifras, aunque éstas son formidables no servirían para expresar justamente la calidad de su aportación y, sobre todo, sería denigrante aplicar una evaluación al peso a alguien que tanto nos ha enseñado de evaluación.

Toda esta producción científica de calidad no hubiera sido posible sin el liderazgo y la construcción de equipos solventes, tarea nada fácil, máxime cuando se trabaja, como él, con investigadores de otras universidades (Barcelona, Valencia, País Vasco, Sevilla, etc.).

A Mario, que siempre ha sido muy exigente consigo mismo, le gustaba que las personas con las que colaboraba estuvieran bien formadas. Actuales profesoras universitarias como Raquel Amaya Martínez o Marisa Pereira, que fueron doctorandas suyas, aprovecharon la ocasión que él les brindó para formarse en EE.UU. y Canadá. Incluso a otros que llegamos a la universidad ya con asignación docente, también nos animaba a seguir formándonos. Recuerdo que nos mandó a Celso García González (que ya no está entre nosotros) y a mí a una academia de la C/Uría, a la que íbamos a las nueve de la noche después de salir de la facultad, para ponernos al día en cuestiones estadísticas e informáticas (era la época del basic, de los Amstrad y los Spectrum, las tarjetas perforadas y los flopy disk flexibles de 5 ¼…). Nos lo financiaba con la ayuda de un proyecto. En mi caso la inversión no sé si fue muy rentable pues terminé aplicando a mi tesis metodologías cualitativas. Esta tesis, que dirigió Mario, fue una de las primeras tesis cualitativas en el panorama pedagógico de los años ochenta, pues a pesar de la tradición positivista dominante, Mario siempre se mostró abierto a nuevos modelos y enfoques metodológicos.

Mario tenía algo de "cazatalentos", y aunque no siempre le salía bien, era bastante perspicaz. Riaño aún recuerda el comentario que Mario le hizo cuando empezó a dar clases en la Facultad: "Mario que ye persona viaxada y cosmopolita ye, a lo meyor ensin ser dafechu consciente d'ello, fondamente asturianu y ello amuésase por esi humor finu, tranquilu y suxerente. Inda m'alcuerdo la primer vegada que me vio pela facultá na mio condición de profesor universitariu, díxome: "¿Pero que faes tú per equí?... si la que yera llista yera la to muyer..." Claro, tenía razón y conocíanos perbién, porque fuere'l meyor profesor que los dos tuviéremos nos nuesos estudios de pedagoxía..."

Su curriculum refleja un equilibrio entre el perfil investigador y el perfil docente, poniendo su gran capacidad investigadora al servicio de la mejora de la enseñanza. Su Lección Inaugural de Apertura del Curso Académico 1999-2000 de la Universidad de Oviedo la dedicó a la "Calidad de la enseñanza universitaria y excelencia académica". En ella muestra su preocupación por la docencia, criticando entonces la "cultura académica actual", que "sólo reconoce como mérito un tipo de producción científica: los índices de impacto en revistas internacionales especializadas… mientras que la valoración de publicaciones didácticas y otros méritos docentes es residual". Cuestionaba el "total predominio de la investigación sobre la docencia, hasta tal punto que premiamos a los buenos investigadores liberándoles de ´carga docente´ y no reconocemos a los buenos docentes su dedicación y saber hacer". Y vaticinaba, hace 15 años, que "el profesor cada vez dirigirá más su esfuerzo a situar trabajos en revistas de prestigio –sin caer en la cuenta de que la mayoría de las citas son desplazadas en las bases de datos por obsoletas– y olvidará que el impacto que produce en sus alumnos permanece durante toda su vida".

Docente, investigador, orientador, asesor, gestor, evaluador científico, formador de formadores y de evaluadores… propagó la Pedagogía entre diferentes gremios (de la Medicina, la Abogacía, la Ingeniería…), prestigiando con su teoría y práctica el papel de la Pedagogía y la figura del Pedagogo. A Mario le conocen en todas las universidades españolas. Difundía la pedagogía de Oviedo por el resto de universidades y, a la inversa, traía a Oviedo aquello valioso que encontraba fuera. Cuando ibas a su despacho sabías que ibas a encontrar en su mesa informes y publicaciones novedosas que él adquiría o pedía a la biblioteca.

Su valía ha sido reconocida tanto dentro como, más si cabe, fuera de Asturias. Un día le sorprendió la llamada del Rector de la Universidad de Oviedo para felicitarle por los premios nacionales de investigación y de dirección de tesis que había recibido. Universitario ejemplar, se mantuvo por encima de las camarillas, se nutrió de la universidad y la universidad se nutrió con él, esta "Alma Mater", a veces Madrastra, que no siempre se muestra agradecida con sus mejores hijos, a los que retira en vez de intentar retenerlos el mayor tiempo posible.

Acabo ya mi exposición, parcial y subjetiva, que sin duda no hace justicia a la contribución de Mario de Miguel. Contar la vida de alguien es muy difícil. Cada persona de las que estáis hoy aquí podríais contar una historia propia y distinta en torno a Mario de Miguel. En realidad no hay una vida sino tantas como personas con las que te has ido relacionando. Me vais a perdonar este atrevimiento para un castellano viejo (casi ya en el doble sentido de la palabra): leer una poesía en asturiano, lengua a la que Mario, hijo de la Cuenca Minera, siempre mostró gran respeto y afecto. Poesía del libro "Edá de la Memoria", de la cabraliega Esther Prieto:

INFANCIA Agora que yá nun somos nenos ye triste otra vuelta deprender el mieu, el silenciu vieyu y aquella zrezal onde esguilemos tantes veces.Después vinieron díes d´escuela, del pupitre y la pizarra. Tardes d´avientu na efímera memoria d´aquellos años cásique nunca primaveres. Agora, nel portalón salobre d´esti branu, canten al suañu les muyeres: runxir amargu d´arbol triste, figal torcida a la vera la casona.

Sin más, quiero dar las gracias a la Sra. Consejera, que desde el principio mostró con entusiasmo su disposición a participar en este acto.

Tenemos que agradecer a la familia de Mario que hoy nos acompaña. En primer lugar, a María, su mujer, a sus hijos, y a aquellas personas que hoy ya no están aquí pero que de algún modo contribuyeron a que Mario fuese lo que ha sido, especialmente a sus padres que, desde el sentido común de la gente sencilla, hicieron caso a la maestra del pueblo y pusieron todo de su parte para facilitarle los estudios. Este es también un acto de reconocimiento a ellos y ellas, porque en educación sería imperdonable olvidar que una proyección personal y profesional como la de Mario requiere un sólido apoyo afectivo.

Agradecemos vuestra asistencia a quienes habéis acudido a nuestra llamada, algunos venidos de fuera de Asturias (colegas de las Universidades del País Vasco, Galicia, Zaragoza, Cantabria, León…), para mostrar directamente vuestra consideración a Mario, para decirle que su vida dedicada a la educación ha merecido la pena.

En este mosaico de personas que hoy se encuentran aquí, me vais a permitir mencionar al Director del IAAP Faustino Álvarez; a la Presidenta de la Academia de la Llingua, Ana Cano; a Adolfo Rivas Fernández, Director de la Fundación Vinjoy; al actual Decano de la Facultad de Educación; a la Directora del Dpto. de Ciencias de la Educación de la U. de Oviedo; y, especialmente, a "Doña Trini", maestra de Mario, cariñosamente así llamada por él.

Hace dos meses Mario me traspasó su traje académico, muceta y birrete incluidos, como quien entrega el testigo de un relevo, con el deseo de que otros continuemos su labor, algo difícil de cumplir con la intensidad y la excelencia de él; pero me alivia saber que éste es un relevo colectivo, de hecho, el traje está a disposición de mis colegas cuando necesiten revestirse (basta con dar la talla física).

Hay que agradecer también los testimonios de muchas personas que no han podido estar hoy aquí y que han enviado su mensaje de afecto y adhesión. Aunque informamos de este acto hace escasos veinte días, han sido muchos los mensajes recibidos. Casi todas son expresiones de agradecimiento a Mario que destacan su capacidad de ayuda personal y profesional, para formar y guiar, como "un tutor, referente, estricto y exigente, a la vez que comprensivo y generoso", dice J.L. Belver, uno de sus últimos doctorandos.

Desde Valencia, Pilar Palop envía este mensaje: "Te van a echar mucho de menos. Siempre has sido un puntal de nuestra facultad y también un buen compañero, inteligente y amistoso. Yo recuerdo con gratitud las tres ocasiones, importantísimas para mí, en que me echaste una mano de amigo para resolver un problema que a mí me parecía insoluble. Gracias, Mario, por haber estado de mi lado en los momentos cruciales, por ser un buen compañero y una persona muy sana y muy lista, pero sobre todo muy buena gente"

En realidad podía haberme ahorrado mi discurso recogiendo fragmentos de los textos remitidos por otros a Mario; pero será mejor reservarlos para que él, tranquilamente, los lea y se deleite con ellos.

Gracias Mario, maestro y amigo, por lo que has hecho y por lo que has sido, por lo que hemos aprendido contigo, porque nos has permitido hoy, una vez más, reunirnos para hablar de educación y compartir con otras personas esta fiesta, tu fiesta. Que esta nueva etapa de tu vida sea tan exitosa como las anteriores, y sobre todo que seas feliz. Tienes las condiciones para serlo, con tu familia, rodeado de tus nietas, que te harán recordar aquella convicción, hoy clásica pero entonces precursora, de la transcendencia que tiene la Educación Infantil.

 

Síguenos en: